viernes, 7 de marzo de 2014

Corazón de pupurina

"Que mas da lo que dijeras, mientras estuvieras..". Me decía al tocar la ultima campanada, los arboles se quedaron quietos, el viento callo con su ultimo suspiro, como esperando una respuesta de mis labios secos.. Las palabras no suelen expresar lo que las miradas callan, como un misterioso código, escondido entre el pestañeo, el ruido insoportable de tus secretos..

Y ahora, aquí, escapa de mi pecho y estalla entre tus manos, como los fuegos artificiales en las celebraciones de mi pueblo natal, se convierte en estrellas derramadas en la Vía láctea, y revolotea como luciérnagas a tu alrededor, cayendo pieza por pieza de vuelta a tu manos, con voluntad propia, sin pensar, sin un gesto o una duda, así no se puede dar, según que cosas..

Rompelo, arrojalo al viento, o simplemente sopla sin razón, pero por favor.. Que tus manos nunca lo toquen de nuevo..

"Y aléjate, aunque el viento te empuje hasta aquí, hazlo por mi.. Y vuelve a disfrutar, las sensaciones, de poder volar mas, lejos de mi.."


martes, 4 de marzo de 2014

Gracias por venir

Ya había olvidado completamente la ultima vez que nos encontramos en mi habitación, quizá también fue un día como este en que la gente corre a cubrirse de la tristeza.. Tal vez te preguntes, porque es que recuerdo esto ahora?.. Si es seguro que no te extraño, pero hoy he notado tu vació.. Ni yo lo entiendo, son estos días que tienen un raro aroma muy parecido al olor del perfume que te encantaba usar, y al que tanto me acostumbraste. Un olor húmedo y suave, siempre termina recordándome a las zarzamoras en mermelada, o el café cremoso.. Aunque no tuviera su aroma. No tenia la menor idea de que era, así que decidí encontrar aquello que tuviera tu peculiar olor.. Olí las hojas de cada árbol y sus ramas, el olor de las farolas, las aceras y las bancas en el parque, los globos de los niños, la ropa de los ancianos, los letreros y hasta el basurero.. El chocolate caliente de los días de invierno y el caffe del otoño, el helado en los labios de mil chicas, las flores de sus vestidos y el cabello en las almohadas.. La sal de sus lagrimas, la esencia de sus besos.. Pero nada, nada era como el olor de tu perfume, nada que me recordara a ti.. Así que resignado me tire de nuevo en mi cama.. Y ahí lo encontré, un exquisito olor de tierra húmeda que entraba por mi ventana desde el jardín..


Ese olor es el que te trajo de vuelta a mi cama..