jueves, 4 de octubre de 2018

Armstrong

Tu eres el centro mundo. Pero desde aquí es mas complicado mirar hacia atrás, o hacia abajo, e intentar encontrarte entre cada punto alejándose mas y mas. Quien diría que me montaría hacia las alturas si les tengo panico, escénico. Si pararme frente a ti ya era todo un reto, y declarar que "te quiero" ponía mi voz de nervios y los pelos de punta. Quien diría que ahora salgo de un salto por la ventana de tu cuarto, antes de que tu lengua tocase el lunar de mi labio inferior y menguase hasta hacerte sonreir. Un pequeño paso fuera de tu habitación, un gran paso hacia mi constelación. Y salgo expulsado como una flecha en el arco dramático de Apolo, toda una obra arte si lo miras poco a poco y no esquivas. Perspectivas.

3, 2, 1... Im strong.

Me decías que fuera de la atmósfera de nuestras sabanas existía un mundo frío y oscuro... Pero hoy no, hoy no se abortan la misiones. Valiente vaquero en estrellas lejanas, pistolas de laser, botas y tejanas. Un pequeño paso fuera de tu corazón, un gran paso... Un gran paso.
Entonces todos tus secretos cayeron en una lluvia de estelar, con palabras fugaces y tus frases a punto de estallar.

Houston, tenemos problemas... Teníamos.

Menos mal que tu eres el centro del mundo. Y yo estoy en la luna.


viernes, 21 de septiembre de 2018

Intrusiones nocturnas al Mictlán

Cuando abrí los ojos vi su pequeña nariz pálida olfateando mi pecho, con mirada curiosa y sorprendida giro a verme. De un salto se alejo y se coloco detrás de un maguey. Yo, aun mareado, no concebia el lugar donde me encontraba, parecía como los sembradios de las historias de infancia de mi abuela, tan nostálgico y distante. Antes de poder entrar en mis cinco sentidos, la pequeña figura en blanco y negro se acerco cauteloso a mi, comenzó a rodearme hasta que se sintió seguro. Entonces logre ponerme de pie y comencé a caminar hacia una pequeña casa de adobe que se divisaba detrás del monte tapizado de maguey. Pero mientras mas caminaba, el monte se hacia mas grande, mas difícil, infinito.

Comenece a correr sin mirar atrás y de entre los magueyes comenzaron a salir los recuerdos que creí haber perdido hace mucho; recuerdos de tus manos, de tus besos clavados en mi espalda, de las risas en el atardecer, el café de tu cocina; y caí de rodillas... El monte ahora era una montaña helada y los magueyes morían a mi alrededor. Volví a perder mis sentidos y la oscuridad se acercaba mientras caía de cara a la tierra. Y de pronto escuche un ladrido potente, fiero, valiente. Abrí los ojos y lo vi, blanco y negro, dispuesto a todo por salvar los retazos de mi alma.

La oscuridad se alejó con una risa tétrica como sabiendo que no sería su ultima oportunidad conmigo. Entonces el pequeño Xolotl se acerco a mi y me miró a los ojos. Detrás de el, la montaña volvía a ser solo un pequeño monte de magueyes y la casa de adobe se ponía a solo tres pasos de mi. Dentro, se podía oler café de olla y frijoles, tortillas y queso. Me levante aun débil y abrí la puerta...

Entonces volví. Estoy de vuelta.


domingo, 12 de agosto de 2018

Me voy.

Me voy, así como lo has leído, me voy, y no es porque tu te hayas marchado, pero tus palabras se clavaron hasta el fondo de mis tímpanos. Me voy, me has dicho que yo deje de ser "yo", entonces, ¿quien rellena esta carcasa?. Me voy, y no es por tu indiferencia o tu ausencia, me voy porque deje de ser y solo hacia por hacer. Me voy, porque si no estoy aquí, ahora, entonces no podría estar para cuando vuelvas. Me voy por los recuerdos y los besos, los abrazos, los momentos, me voy tras ellos marcando trazos. Por las sábanas arrugadas y tu risa en las mañanas. Me voy porque me lo pediste sin pedirme nada, con tu mirada, con palabras ahogadas, me voy así sin mas, sin nada.

Me voy, porque hace tiempo que me fui de tus manos, y solo se quedó el eco callado de un búho convertido en humano.

Quizá me reencuentre tras la montaña, quizá estarás ahí esperando a que llegará.

Quizá.



lunes, 16 de julio de 2018

Lunes.

Hacía tanto tiempo que estaban encerrados los domingos, que habían olvidado como eran sus atardeceres. La sensación de vacío antes de volverse lunes ya era desesperante. Pero hoy, un domingo pudo escapar y, al verse fuera no supo que hacer, el atardecer le lleno de pánico y quiso regresar a la oscuridad, pero antes de poner un pie dentro, un pequeño olor a nostalgia le invadió hasta el más pequeño rincón de sus pulmones. El no recordaba el atardecer, sus pupilas ya no lograban imaginar el juego de luces que era aquel magnífico momento. Así que sin pensar dio un salto hacia atrás y cayó de espalda al césped. Ahí, con los ojos cerrados, pensó "¿Y si no es lo que esperaba?, ¿Y si quema hasta el interior?". Tanto tiempo estuvo ese domingo pensando, que cuando decidió abrir los ojos, el atardecer ya se había marchado y la media noche se acercaba bailando de puntitas. Entonces el domingo se sentó dando la espalda al lunes que se avecinaba y la media noche al notar su presencia, se detuvo, puso la mano en su espalda y dijo "Voltea de nuevo". El domingo giro la mirada y, la media noche le besó. El domingo pensó "¡Esto no era lo que esparaba!, ¡quema hasta el interior!". El domingo se volvió lunes, pero no en un lunes más, era uno que esperaba regresar a ser domingo y esperar de nuevo en el césped sentado, pensando en si ocurriría algo inesperado, algo que quemará hasta el interior.

Ese lunes amaneció abrazado a la esperanza.


sábado, 19 de mayo de 2018

Deseos

¿Alguna vez te has preguntado donde nacen y mueren las estrellas fugaces?, ¿las maravillas que han visto a través de la gran oscuridad del infinito?.

A millones de años luz los cometas y asteroides bailan durante años, buscando un par con quien hacer la danza final, y cuando le encuentran es majestuoso, suele ser algo astromántico. Entonces chocan y se destruyen, y de todo ese caos nacen ellas, pequeñas rocas que viajan a través de cinturones, nebulosas y sistemas. Cada una de ellas nace solo con un propósito, cumplir un deseo, y cada cierto tiempo llegan a estos cielos en una lluvia interminable. Nacieron bailando y recorren el frío espacial en una perfecta coreografía, todas exactas y precisas, no piensan en otra cosa, solo el momento en que puedan arder y brillar, cumpliendo hasta el más tímido de los deseos. Así ha sido siempre...

Y el día llego, las pequeñas rocas ahora se podrían convertir en estrellas al menos un instante, entrando precisas en la atmósfera, la danza de la muerte, tal como nacieron. Entonces una de esas estrellas giró la mirada un momento y sintió algo más fuerte que la gravedad que le arrastraba a su destino, ahí los vio, un par de ojos, más brillantes que cualquier sol. En esos ojos vio por primera vez el infinito. Así que desafiando toda ley, su naturaleza, su misión. Salió de la perfecta formación y apunto directo al corazón, sin miedo, sin dudas, dispuesto a todo... Pero poco antes de acertar al blanco, vio una pequeña lágrima deslizando por el rostro de esos ojos y un suspiro desde el corazón. En ese instante paro su potencia y su brillo se perdió, cayendo inerte en la tierra...

Con curiosidad me acerque diciendo -Desafiaste toda lógica, rompiste con todo lo que eras y aun así, ¡paraste!. ¿Porque?- y aún, con un poco de brillo en el centro y con una voz quebrada me dijo -Porque no era lo que ella deseaba, y yo estoy dispuesto a perderlo todo...

Para hacerla feliz.-



jueves, 17 de mayo de 2018

Inquebrantable

Me has visto roto, mientras me ponía la playera al despertar la mañana, solo tu me has visto roto, y me acaricias la espalda para sentir la cicatriz. Es entonces que me dices "eres inquebrantable", y pones tus labios en mi hombro derecho. Luego nos despedimos en la puerta del vagón y me abrazas tan fuerte que pienso que podría deshacerme justo en ese lugar, pero tu paras la idea y me dices al oído "eres inquebrantable". Y me voy marcando una mueca con aires de sonrisa (pasa que no se sonreír). Entonces llego a casa sintiéndome molido, me tiro a la cama, esperando tu mensaje de llegada. Conversamos hasta decir que estamos agotados del día y la noche anterior, y tu último mensaje antes de dormir es "eres inquebrantable". Inquebrantable.

Es entonces que la semana se hace dura y larga, aunque tus mensajes reparan el daño. Vuelvo a sentirme inquebrantable. Inquebrantable. Y la cicatriz ya no se siente arder. Inquebrantable. Y los días se vuelven más ligeros, como tus labios en mi hombro derecho. Los días ya no aprietan tanto, se sienten más fuertes tus abrazos. Las noches en silencio se vuelven conversaciones mudas, imaginando tu voz entre las palabras, imaginando tus labios diciendo cada una... Me volví inquebrantable...

Pero un día tus labios ya no besaron mi hombro, ni tus brazos en mi cuello, ni tus textos en mi móvil. Ni la mueca intentando ser una sonrisa inquebrantable. Solo tu me has visto roto, y la cicatriz ya no arde. Solo tu me has visto roto. Pero no soy tan inquebrantable como quisiste creer, como me hiciste creer.

"eres inquebrantable", me dices mientras me desarmo poco a poco, "eres inquebrantable", continuas mientras la mueca oxidada vuelve a caer en el lavabo, "eres inquebrantable", repites una y otra vez, y yo solo me rompo frente a tus ojos.

Inquebrantable. Con cada beso acomodando mi hombro, con cada abrazo uniendo las piezas, con cada texto reparando mis ojos.

Y ahora caigo a cachitos a tus pies, ¿lo vez?, no fui tan inquebrantable esta vez.

No contigo.


martes, 15 de mayo de 2018

Colores

Pero lo que mas recuerdo de aquella escena era el momento en que ponías los pies en la alfombra y avanzabas dando giros de puntillas, mientras de detrás de las cortinas salían luces itinerantes y las paredes se teñían como acuarelas, así las farolas danzaban al ritmo de mis latidos. Justo cuando dejabas de girar entre mis ojos todo se apagaba de nuevo, y entre los bordes de tu falda se iban escondidos todos los colores del mundo, dejándome de nuevo en blanco y negro.




lunes, 14 de mayo de 2018

Escrito a la deriva

Es justo cuando bajó la marea, que vi los estragos de tu huracán, un paso fuera de tu ojo me arrastró hasta esta orilla y desde aquí aun puedo ver la fuerza de tus vientos, como te conviertes en lluvia. Desde este lugar apenas puedo sentir la brisa, como un roce en mis mejillas, veo como te alejas dejando atrás los trozos de la isla en la que naufragué, esa isla que se volvió mi hogar, mi refugio. Esa isla que ahora dejas atrás. Y aquí estoy, lejos de tus vientos, lejos de la isla que abrazaste tanto tiempo, sin mas que un remo, una cuerda y la brisa bañando mi cuerpo. Sin mas que el recuerdo de la quietud de tu ojo y el caos que me protegió tanto. 

Eres un huracán que arrasa con todo, y yo un náufrago que se aventura al mar de nuevo, dispuesto a atravesar el caos incierto, un náufrago que se enamoró del ojo de tu huracán, y que, quiere perderlo todo, por perderse en tus relámpagos una vez más.


viernes, 12 de enero de 2018

Sin voz

Estoy harto de estar afonico
Es agónico, trágico
Estoy harto de no ver los colores de tus vestidos, del sexo daltonico
Me jode tener gritar al vacío negro, quedarme en blanco
Tirar los ojos al otro lado, mirar como te pintas mentiras en los labios
Estoy harto, te lo he dicho en demasía, en la cama vacía
Harto de las muecas y del roce matutino con la melancolía
De tus manías, de tus manitas frías
Estoy harto,
Y no puedo decirlo sin que me ahoguen tus piernas
Sin que me quemé las córneas el brillo de tu presencia,
O la sombra de tu ausencia

Estoy harto de estar sin voz
Estoy harto de estar con vos