viernes, 27 de julio de 2012

Ciencias Ausentes


Había recordado aquellos momentos en que cada día me disponía a estudiar cada parte de ti. Tarde años en descubrir hasta los mas oscuros secretos que guardabas para tu conciencia y encontré las reacciones químicas que provocan tus labios rojos y la física de tus caricias. La enigmática historia de tus sentimientos e incluso excave hasta lo mas profundo de tu corazón para encontrar los tesoros arqueológicos que escondía. Pero cuando menos lo pensé, cometí un error matemático y termine hipnotizado cual astrónomo con las curiosas y cautivadoras constelaciones que forman tus lunares, e incluso logre memorizar la ubicación geográfica de cada uno de ellos. Estudie tu lengua y comprendí el idioma de tus miradas. Atrapado en el campo magnético de tu ojos miel. Hasta que un día atrajeron relámpagos y truenos.. Entonces fue descubrí el desequilibrio psicológico que provoco el fin de tu investigación..


Vendí mi alma a la lógica e hice mil estudios moleculares a los sueños que fueron invadidos por tu razón. Ahora son monstruos que yacen en tubos de ensayo, esperando un antídoto dentro de mi laboratorio de letras. Calcule cada palabra que dijiste y las dividí en millones de partículas, pero aun bajo el microscopio no logro comprender su origen. Ni la filosofía me sabe explicar lo que paso..


Sera solo que tu ausencia también es una ciencia..
Y si algo es seguro, es que nuncajamas lograre comprenderla..





martes, 17 de julio de 2012

Dame un minuto..

Ella jugueteaba con su lápiz a justo un minuto de acabar la clase, con una mirada fija e impaciente del reloj posado encima del pizarron del salón de clases, donde el profesor escribía teorías realistas intentando explicar que el amor solo son choques eléctricos que provocan reacciones químicas en el cerebro, mientras ella por dentro se decía -Tonto quien no desconoce los relámpagos de los truenos- Y continuaba esperando a que la manecilla corta tocara los pies del numero tres. Segundo a segundo todo el mundo a su alrededor se movía sin parar con las hojas del otoño entrando con un viento frió y reconfortante que anunciaba el termino de la jornada, un pequeño avión de papel que cruzaba por su mirada inerte con ojos de color cielo y labios rojos que mordía desesperada, al tiempo que el reloj anunciaba 20 segundos mas de espera. Mientras ella solo pensaba lo que le depararía la clase teatro. Y ahí, justo a punto de acabar la clase, el reloj paro en un segundo que pretendía volverse eterno. el minuto había terminado y ese pequeño, necio e interminable segundo continuaba separándole la tristura y la felicidad. El tiempo había parado, quieto e inmóvil frente a ella, como si quisiera verle una vez mas antes de convertirse en pasado.. En el pasado de ella..

Ese eterno segundo murió feliz, sabiendo que para ella fue mas que 100 milésimas..




Monte perdido Pt. 1 "La llegada"


La nieve comenzaba a derretirse en el Monte Perdido, la primavera entraba alegre pero serena, invadiendo los pastos, arboles y arbustos, llenandolos de multiples colores que anunciaban la hora de despertar a los habitantes del bosque. Poco a poco salian de sus madrigueras con sus curiosas narices olfateando el viento lleno de bellos aromas, nuevos para los pequeños rostros que durante el invierno llegaron a la vida en "El Claro". Pequeños mapaches asomaban la cabeza, conejos, aves, zorros... Todos con sus diminutos ojos que cerraban al ver el sol que nuncajamas habian sentido en el rostro, pero igual de reconfortante como los brazos de mamá. Solo basto poner una pata sobre la tierra para tomar la confianza y salir. De repente todo el lugar estaba repleto de cachorros, jugando felizmente aunque nunca se hubiesen visto en la vida. Solo quedaba un pequeño dormilón, que escuchando el ruido de afuera apenas abría los ojos y con un bostezo enorme se comenzaba a estirar. El era Kiba un pequeño zorro rojo, tímido, pero con una enorme imaginación, al quien se le hizo muy complicado salir a jugar con los demás pequeños. Todo indicaba que nunca había habido tanta felicidad en el monte perdido.

Llegada la noche todos los habitantes del claro junto al rió, se preparaban parta dormir, cuando un enorme y terrorífico estruendo irrumpió en la tranquilidad del lugar. Los adultos salieron a investigar lo que ocurría y el pequeño Kiba asomo la cabeza para poder escuchar lo que decían. El jefe de la manada de zorros rojos convoco a los jefes de las demás manadas para discutir en suceso -Mis señores, convoco a a una asamblea del Monte Perdido, creo entender que todos hemos escuchando aquellos inquietantes estruendos mas allá del valle- Todos se reunieron en medio del claro a discutir lo que ocurría. Después de un rato el águila aterrizo anunciando -Se ven unas extrañas luces moviéndose en el valle y otras mas grandes iluminan un momento acompañadas de los estruendos- El jefe conejo dijo con temor -Pero que podrá ser eso?- En ese momento un búho en una rama encima de la asamblea, todos miraron hacia el y dijo -De verdad creéis que queréis saber lo que se avecina mas allá del valle?- El jefe zorro exclamo -Por supuesto,  pero también quisiéramos saber quien es usted mi señor búho- Y el búho dijo -Mi nombre no es importante, si no lo que he visto. Yo mis señores, he viajado mas allá de las montañas de hielo, he recorrido otros valles incluso logre divisar un gran lago sin fin, manadas tan diferentes a las suyas, pero verdaderamente fascinantes. A excepción de una de ellas. Una manada de bestias salvajes que no tienen corazón, he aprendido que su naturaleza es la destrucción, sanguinarios como lobos, imparables como osos, se visten con las pieles de sus victimas, emiten unas risas malignas que erizan la piel del mas valiente, unos ojos rojos como el fuego y pupilas tan negras como el mismo averno..- El jefe mapache lleno de miedo exclamo -Demonios!- El búho agacho la cabeza y suspiro mientras decía -Quizá ni los demonios pueden compararse con ellos. Tenéis mucha suerte mis amigos, entrar al Monte Perdido por tierra es casi imposible aun andando por el camino mas seguro. Ahora me despido, debo continuar mi viaje mas allá de los pastos gigantes- El jefe zorro dijo -Mi señor búho, se le exhausto, háganos el honor de quedarse esta noche en nuestro humilde hogar, en agradecimiento ha que ha resuelto nuestras dudas. Jefes de manada demos de comer a nuestro amigo búho- El búho bajo y dijo -Muchas gracias mis señores-.

Al amanecer, todos los pequeños salieron a jugar mientras los adultos realizaban las actividades diarias, el gran búho se alistaba para partir cuando el pequeño Kiba se acerco a el y pregunto -Señor búho?, esas bestias llegaran a nuestro hogar?- El búho miro hacia el y al ver sus ojos sintió un estremecimiento enorme y dijo -Se dice de un antiguo espíritu que protege el Monte Perdido, vive en los mas profundo de el y cuando algún peligro acecha, se manifiesta en algún valiente guerrero.. Dime pequeño Kiba protegerás tu hogar?- Y Kiba contesto -Por supuesto! grrrrraaaaaaahhhhh!!..-  El águila grito -Visitantes!!.. Se divisan visitantes, El Claro del Monte Perdido recibe a los zorros rojos del Valle-. Entre los arboles se veían pelajes rojos moviéndose y acercándose al claro, aunque reconocibles!.. Sus miradas perdidas, pelajes sucios, señales de cansancio que reflejaba a primer vista la tristeza e impotencia. Con un lento caminar el jefe de la manada del valle se acerco al jefe de la manada del claro y el dijo -Dime cuales son sus asuntos en nuestras tierras?- El jefe del valle contesto -Nuestro hogar fue devastado por unas temibles bestias, con miradas de fuego y magia oscura, uno a uno mis hermanos cayeron, nuestros guerreros aniquilados sin demora y las familias separadas y asesinadas sin razón ni piedad. Se que durante años nuestros pueblos han estado separados pero hoy te vengo a pedir por nuestros hijos y nuestros seres queridos.. Chekak, hermano mio ayúdame, acepta estos tributos, no son lo mejor pero es la única comida que nos ha quedado después de la masacre..- El jefe Chekak contesto -Mombak!.. No tienes que pedirlo hermano mio, este también es tu hogar así como de tu pueblo, el claro del Monte Perdido los recibe con mucho gusto-.

Poco a poco los habitantes del valle fueron entrando al claro, varias manadas destruidas se reunían con sus familias del Monte Perdido. El búho vio aquella escena y pensó -Quizá aun queda esperanza, la mirada de aquel pequeño, la unión y amor con el que sera criado.. Monte Perdido..- El búho alzo el vuelo y se dirigió hacia los pastos gigantes del otro lado del valle y Kiba solo miro sentado como su figura se fue perdiendo entre las nubes. Alrededor de el comenzaban a entrar los nuevos habitantes del claro y su padre dijo -Pequeño Kiba, ayuda a nuestros hermanos a instalarse entre nosotros- El pequeño Kiba corrió a recoger hojas gigantes para ayudar a hacer madrigueras nuevas, una tras otra las fue llevando hacia el centro del claro, pero al jalar una de ellas, pareciese que estuviera atorada, jalo una y otra vez hasta que de los arbustos salio una pequeña zorrita roja; Ella era Kaia, llego del valle con las manadas migrantes y había perdido a su padre en la masacre; ambos rodaron hasta chocar con un árbol y al levantarse se miraron fijamente como si ya se conociesen. Kaia dijo -Que me miras enano?..- Kiba respondio -Enano?, mira quien lo dice?, yo soy Kiba el hijo del gran Jefe Chekak- Kaia jalando la gran hoja dijo -Decías algo?, mejor ayúdame a llevar esta hoja enano..- Entre platicas y discusiones ambos continuaron llevando hojas al claro.. Y los años pasaron en el Monte Perdido..