martes, 17 de julio de 2012

Dame un minuto..

Ella jugueteaba con su lápiz a justo un minuto de acabar la clase, con una mirada fija e impaciente del reloj posado encima del pizarron del salón de clases, donde el profesor escribía teorías realistas intentando explicar que el amor solo son choques eléctricos que provocan reacciones químicas en el cerebro, mientras ella por dentro se decía -Tonto quien no desconoce los relámpagos de los truenos- Y continuaba esperando a que la manecilla corta tocara los pies del numero tres. Segundo a segundo todo el mundo a su alrededor se movía sin parar con las hojas del otoño entrando con un viento frió y reconfortante que anunciaba el termino de la jornada, un pequeño avión de papel que cruzaba por su mirada inerte con ojos de color cielo y labios rojos que mordía desesperada, al tiempo que el reloj anunciaba 20 segundos mas de espera. Mientras ella solo pensaba lo que le depararía la clase teatro. Y ahí, justo a punto de acabar la clase, el reloj paro en un segundo que pretendía volverse eterno. el minuto había terminado y ese pequeño, necio e interminable segundo continuaba separándole la tristura y la felicidad. El tiempo había parado, quieto e inmóvil frente a ella, como si quisiera verle una vez mas antes de convertirse en pasado.. En el pasado de ella..

Ese eterno segundo murió feliz, sabiendo que para ella fue mas que 100 milésimas..




1 comentario: