lunes, 16 de julio de 2018

Lunes.

Hacía tanto tiempo que estaban encerrados los domingos, que habían olvidado como eran sus atardeceres. La sensación de vacío antes de volverse lunes ya era desesperante. Pero hoy, un domingo pudo escapar y, al verse fuera no supo que hacer, el atardecer le lleno de pánico y quiso regresar a la oscuridad, pero antes de poner un pie dentro, un pequeño olor a nostalgia le invadió hasta el más pequeño rincón de sus pulmones. El no recordaba el atardecer, sus pupilas ya no lograban imaginar el juego de luces que era aquel magnífico momento. Así que sin pensar dio un salto hacia atrás y cayó de espalda al césped. Ahí, con los ojos cerrados, pensó "¿Y si no es lo que esperaba?, ¿Y si quema hasta el interior?". Tanto tiempo estuvo ese domingo pensando, que cuando decidió abrir los ojos, el atardecer ya se había marchado y la media noche se acercaba bailando de puntitas. Entonces el domingo se sentó dando la espalda al lunes que se avecinaba y la media noche al notar su presencia, se detuvo, puso la mano en su espalda y dijo "Voltea de nuevo". El domingo giro la mirada y, la media noche le besó. El domingo pensó "¡Esto no era lo que esparaba!, ¡quema hasta el interior!". El domingo se volvió lunes, pero no en un lunes más, era uno que esperaba regresar a ser domingo y esperar de nuevo en el césped sentado, pensando en si ocurriría algo inesperado, algo que quemará hasta el interior.

Ese lunes amaneció abrazado a la esperanza.


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