jueves, 22 de diciembre de 2011

Tímida historia de cristal

Ya había terminado la época navideña, cuando la familia comenzó a guardar los adornos y demás cosas en el ático, pero en un cajón al fondo del lugar una pequeña figura los observaba, pendiente de las cosas nuevas que traían a guardar. Después de esperar un buen rato la figura tímida salio de su escondite dispuesto a revisar las cosas que la familia había guardado; El era Petit Timid, un muñeco de trapo que llevaba muchos años en la familia, el había visto un sin fin de cosas de todas las épocas del año y era amigo de todos adornos y juguetes que estaban en el ático; comenzó a revisar las esferas viejas y nuevas, el árbol, adornos y luces de mil colores, al parecer todo era normal, no había nada fuera de lo común, Petit Timid se disponía a comenzar sus actividades diarias cuando la puerta se abrió, corrió a buscar un escondite y vio lo que pasaba, la pequeña Mary Ann la hija menor de la familia, traía una ultima cosa a guardar, pero estaba cubierta con una manta café que no dejaba ver que era y detrás de ella estaba su mamá -Mami, que es?- Y su mamá contesto -Es un regalo que me dio mi abuela Scarlett hace ya muchos años, ella decía que un Rey se lo había dado personalmente- Colocaron el regalo encima de un gran reloj que llegaba hasta el techo del ático y se marcharon, Petit Timid salio de su escondite curioso por saber que es lo que habían dejado, pero el reloj estaba muy alto y no había por donde escalar así que decidió dejarlo para después.

Ya había terminado el día, todo el ático estaba en orden, los adornos de Navidad ya estaban bien guardados, todos los juguetes volvían a su lugar, todo quedo en silencio total, pero Petit Timid aun tenia la curiosidad de saber que era lo que había encima del reloj, de pronto sus dudas se resolvieron, cuando un fuerte viento abrió la ventana y saco volando la manta café, volteo hacia arriba y se paralizo, sorprendido de lo que veía, un ángel de cristal posado encima del reloj, sintió un hormigueo acompañado por un escalofrió que le recorrió la espalda y una extraña sensación en el estomago que nunca antes había experimentado, pues jamas en todos los años que llevaba en aquel ático, había visto algo que lo dejara totalmente maravillado. Día y noche Petit Timid se pasaba sentado encima de un mueble admirando al ángel de cristal, apenas terminaba los deberes y corría a ver a la figura que se postraba encima del gran reloj, no hacia nada mas que admirarla, pensando en que podría ser esa sensación tan extraña que sentía al verla.

Un día, Petit Timid se encontraba como siempre sentado en el mueble viendo al ángel de cristal, cuando un búho entro por la ventana, obligado a parar por el fuerte viento que no dejaba volar, y al encontrar donde descansar se dio cuenta de la mirada fija que Petit Timid tenia hacia el ángel de cristal, se acerco y pregunto -Que es lo que veo en vuestros ojos buen señor?- Y Petit Timid contesto -No lo se, se siente como una taza chocolate caliente en pleno invierno o un paseo por los bosques en otoño, pero también es como una aguja punzando mi estomago sin cesar y una desesperación por saber que es- El búho se rió y dijo -Pues entonces mi buen señor, porque no is a descubrir y así terminar con la duda que os aqueja?- Y Petit Timid contesto -Imposible, no, eso no seria...- No sabia ni que decir, no sabia lo que le pasaba, nunca había experimentado algo como lo que ahora lo tenia hipnotizado -Sabéis algo buen Señor?, yo tengo un amigo, que fue así de terco, como duro es un árbol, pero no fue hasta que encontró el amor, que pudo cambiar sus estrellas y eso mi buen Señor es lo que creo que os pasa a vos, amor, me encantaría llevaros hasta donde se encuentra vuestra amada, pero como dice mi viejo amigo, el camino es mejor que la llegada...- El búho tomo vuelo y salio por la ventana.

Petit Timid se quedo pensando un buen rato, después se levanto y decidido a llegar hasta donde estaba su ángel de cristal, intento subir escalando, pero el reloj no tenia por donde escalar y estaba muy resbaloso, intento hacer una torre de varias cosas, pero el reloj era muy alto, intento demasiadas cosas, sin tener éxito, y su brazo izquierdo poco a poco se iba gastando, pues ya estaba algo carcomido por el paso de los años. Pasaron días sin que pudiera llegar a la cima del gran reloj, desesperado y cansado regreso a su cajón donde encontró varios clavos, los tomo y con una piedra los fue clavado poco a poco en el reloj, hasta que por fin pudo llegar a la cima. Al llegar, no sabia si subir por completo, ya que los nervios lo consumían, en un respiro de valor subió y se acerco al ángel de cristal y cerro los ojos y dijo -Ho... ho... hola, yo soy Petit Timid, y tu como te llamas?- Al no oír respuesta, abrió los ojos, y vio de frente al ángel de cristal, quieto. totalmente inmóvil, sin expresión alguna, un dolor aun mas fuerte que la punzada en el estomago lo ataco, pero esta vez fue en el corazón, aquello que mas había anhelado solo había sido una mentira, el ángel solo era cristal, simple y sencillo cristal y nada mas.

Petit Timid no podía creerlo y se paso toda la tarde llorando encima del gran reloj, al caer la noche decidió volver a su cajón, pero al poner el pie en uno de los clavos, tropezó, su brazo izquierdo se atoro con un clavo y se desgarro y cayo desde la cima del reloj. Los juguetes lo levantaron y lo llevaron a su cajón donde quedo en oscuridad, totalmente desconsolado, siguió llorando durante la noche, lloro tanto hasta quedar dormido. Al despertar, encendió la lampara que tenia dentro de su cajón y vaya sorpresa que se llevo, pues su brazo izquierdo estaba cosido a el y deteniendo la costura había una pluma de cristal, salio inmediatamente de su cajón y subió a la cima del gran reloj, donde al llegar...
Encontró el final que tu decidas...

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