Aquella primera noche tu vi recargada en la ventana, como pasando una eterna espera de aquel trovador que te dedicase un romance único, sincero, acústico . Mirabas fija las estrellas intentando unirlas con lineas imaginarias que salían desde la punta de tus dedos; Formas infinitas de divisaban en mis pupilas hipnotizadas, fijas en aquella figura que creaba sueños celestes en la oscuridad. Podrían haber pasado días mirándote, aunque mi reloj marcara apenas un minuto. Tu mirada se fijo la luna mientras esta Te sonreía enamorada al notar como mordías Tu rojo labio inferior, e inmediatamente después, un suspiro abandonaba Tu cuerpo. Un suspiro que atrape con las manos, pensando en que quizá lo necesitaría cuando me acercara a ti. Una pequeña hormiga subió por tu mano, La miraste y moviste los labios, e intente atrapar esas palabras, que llego a pensar, sabían a dulce de leche, pues el viento celoso del otoño las guardo para el solo.
Te soltaste el cabello y entre polvo de hadas cerraste la ventana y las cortinas, después de un minuto se apago la luz, mientras mi mirada seguía la trayectoria del polvo mágico para notar una enredadera que nacía en el jardín y llegaba hasta tu ventana. Todo parecía perfectamente planeado, no faltaba ni un solo detalle, pero las hadas no contaban con mi cobardía.. "Bum bum, bum bum".. Algo dentro de mi pecho bombeaba. Sin mas, comencé a subir por aquella enredadera. El tiempo parecía haberse enamorado también pues ya no corría intentando que jamas pudiera llegar hasta donde estabas. Mientras escalaba note como poco a poco el mundo se hacia muy grande, la corta distancia se hacia eterna. Pero llegue, y al mirarme en el vidrio note lo diminuto que me había vuelto.. Tan pequeño.. Y un par de antenas me salían de entre el cabello, pero en ningún momento me asuste, lo único que quería era llegar hasta donde te encontrabas, entre por un pequeño agujero en la madera y ta vi. Dormía boca arriba, sin besos, sin bra, sin cobijas ni abrazos..
Y así era como dormías y soñabas con nadie..
Llegue hasta tu cama, temeroso, sin un plan, sin excusa alguna, sin palabras que decir. Llegue sin saber que me esperaba en los relieves de tu cuerpo, que se erizaba con un pequeño escalofrió Subí por tus rodillas imaginando que eran montañas, como las que yo soñaba. Ya en la cima logre divisar el largo camino que aun quedaba y me pregunte si era buen idea continuar, comencé a pensar en las consecuencias de esta temeraria travesía "Bum bum, bum bum".. De nuevo un palpitar en mi pecho. Di un pequeño paso adelante cuando te girabas el cuerpo, resbale por tus piernas hacia el vació del fin de su cama, hubiera sido fatal pero alcance a agarrarme del encaje de tus bragas rojas. Subí hasta tu vientre donde me tire a descansar, pero a lo lejos vi unas pequeñas alitas brillantes y una luz llamativa. Me escondí en tu ombligo y los vi pasar, hadas y luciérnagas vestidos como indios caminaban hasta el valle que se formaba entre tus senos. Una pequeña hada me descubrió me tomo de la mano y me pinto la cara, me coloco una banda con plumas y bailamos alrededor de las luciérnagas, cantando a la lluvia de tus lagrimas, como salvajes, al ritmo de los tambores de tu corazón..
Me tire en tu pecho, agotado. Mientras las hadas contaban antiguas leyendas de ojos color marrón mas allá de donde nunca habían viajado, era ahí a donde yo tenia que llegar. Las luciérnagas se apagaron y las hadas se durmieron, mientras yo decidí continuar con el viaje. Me asome desde tus hombros y vi el oscuro vació, llamándome esperando a que un alma perdida cayera en sus entrañas, tome un pequeño cabello que estaba en tu pecho y con el escale por tu cuello. Arriba contemple las maravillas que las hadas solo soñaban, los labios de leyenda y las mejillas míticas que nunca llegarían a tocar. Pero, nada de eso me llenaba, había llegado tan lejos, hasta el final de tu cuerpo, donde nunca nadie se había aventurado jamas. Y precia que todo había sido en vano, tu seguías dormida. Me metí entre tu cabello, y espere a que algo ocurriera, pero nada.. Nada.. Solo silencio.. Nuncajamas me había sentido tan triste, corrí hacia la orilla del vació. Dispuesto a saltar, "De todos modos ni siquiera me conoces"..
Salte, hacia el vació y oscuro del fin de tu cama, sin vacilar, pues ya no importaba. Yo era tan diminuto tan insignificante, nunca podría llegar a ti, jamas..
Mientras caía, una pequeña nube salio de entre tu cabello. Estire mi mano hasta tocarla y sostenerme de ella.. Y mientras mas subía, aquella nube se hacia mas grande. Desde arriba te podía ver dormir. Pero aun no era suficiente aun me faltaba algo.. "Bum bum, bum bum".. Por tercera vez sonaba en mi pecho y como si hubiese dicho alguna palabra clave, una pequeña puerta apareció en la superficie de la nube. Y la abrí..
Desde entonces, regreso cada noche, y espero acurrucado entre tu cabello, esperando el momento para volver a ser tan pequeño.. Porque no soy insignificante y así puedo llegar a los lugares mas recónditos de tu corazón.. Lugares que solo existen para nosotros.. Porque siendo tan pequeño el tiempo que pasamos juntos se hace extenso.. Y de este tamaño hasta un paseo por tu habitación, es una travesía sin fin..
Tan pequeño para bailar con las hadas.. Tan pequeño para perderme en tu cuerpo..
Tan pequeño para caber en tus sueños..

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