No me di cuenta de donde estaba, solo desperté a un lado del lago, parecía que había sido arrastrado hasta este lugar desde la cima de la montaña, atravesé valles y claros, atravesé el cielo estrellado, como los cometas a los que les pediste un deseo, atravesé entre la neblina ante la mirada curiosa de los zorros que se esconden en ella, y uno de ellos, el mas curioso de todos me siguió hasta aquí, me miro toda la noche, me miro hasta el amanecer, me miro aun cuando yo no lo hacia y me dijo al oído que las estrellas no cumplen deseos, después salio corriendo entre mis palabras, escapo de puntillas escapando de mis ojos entre la maleza, corrí tras el, pero lo perdí, al zorro, al camino, a mi valor, así que eche marcha atrás y regrese al lago, dispuesto a perderme en el una vez mas, y ahí tirado estaba mi colgante, ese que me diste en aquella feria donde los fuegos artificiales nos deslumbraron y dijiste que esos fuegos son la añoranza de las personas, con ellos sueñan que piden deseos y la infinidad de ellos los hace tener esperanza. Así que regrese al bosque, y subí de nuevo la montaña, entonces fue que te vi, como la primera, como la ultima, como nunca lo hice jamas, siendo arrastrada por el rió, hasta los confines del olvido, te mire temeroso, extrañado, curioso... Como los zorros que se esconden entre la neblina, entonces te seguí, y te mire toda la noche...

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