Aquel día no había sido muy bonito a pesar de que había
llovido demasiado, tal precia que sentía oxidarme, me la pase recargado en la
puerta del vagón mirando los relámpagos y truenos alrededor. Después de llegar
a la estación bajaba las escaleras eléctricas, cuando sentí la energía de un
par de ojos marrones.. Mirándome.. Mientras subían en la escalera de al lado.
Poco a poco se acercaban a los míos. Atrayéndose como los
imanes. Y como si algún tipo de mecanismo perfectamente pensado se activara con
el campo magnético de sus labios, los engranes dentro de mi cuerpo de lata
comenzaron a trabajar. Podía sentir como pieza a pieza me desarmaba, tornillos,
tuercas y placas se retorcían y friccionaban con mis huesos que temblaban.. Y
ella solo me miraba inmutable, parecía estática, escéptica y yo tan eléctrico..
Justo a la mitad del camino, durante unos pocos segundos nuestras
pupilas se encontraron frente a frente, fijas unas en las otras, perfectamente
alineadas desde la mas larga pestaña hasta el marcapasos, reconociéndose como
los lectores de retina.. Levante mi mano mientras ella se acomodaba el cabello
y sincronizadamente, ambos estiramos los dedos.. -Tdsth!-.. Un diminuto choque
eléctrico los separo. Nuestra estática nos puso los pelos de punta. Cada uno
bajo de su lado y camino sin voltear atrás, como ladrones. Robando sonrisas..
Y esa sonrisa fue la que me salvo de un cortocircuito..

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