Entro llorando a su habitación, pareciera que el mundo hubiese escapado de ella, no quería nada, ni hablar, ni bailar, ni siquiera quería el chocolate caliente que la abuela preparaba para curar cualquier mal. Menudo lió, un corazón roto en 13 de febrero, si tan solo el hubiese sabido que era amado, o quizá lo sabia...
Por fin después de varias horas, el gato sonrió sobre la ventana de Ursula, quien se levanto para comer algo, pero pareciera que todo el mundo se había tornado gris, el arcoiris de su puerta solo notaba tonos de blanco y grises, el perro café, las lamparas rojas, el mantel azul, incluso cuando se miro al espejo, vio su cabello antes castaño y ojos antes miel, oscurecidos al gris. Ella no tomo importancia, era mas fuerte la tristeza que un mundo en blanco y negro. Al entrar a la sala noto que estaba sola en casa, "Joder, donde os habéis esfumado?", no había ninguna nota, ni recados, una sola llamada que avisara que llegarían tarde. Ursula se sentó en el sofá grande y espero durante horas, espero un susurro, una llamada diciendo "Perdóname", espero para no estar sola, espero por un alma que le diese un aliento, por pequeño que fuera, tan solo un abrazo quisiera...
Horas, horas y nadie volvía del olvido, horas que ella lloro en el sofá gris, horas que Ursula espero a que el tocase a su puerta, pero ni siquiera el viento frió del día mas triste rosaba ni por poco el pórtico de su casa. Gritos desesperados pero sordos, salían del corazón de Ursula, sus labios secos se abrían con dolor y lagrimas dulces caían alrededor, esto era estar sola, esto era no tener a nadie.
"Yo se que le tiempo me acompaña y que tu también...". En la cocina una música extraña, algo que ella nunca escucho, entro a revisar que era eso que sonaba y encontró una pequeña radio tocando una canción que ella nunca había oído y a su lado estaba una taza de chocolate caliente...
Ursula abrió los ojos, ya eran las 10 de la mañana y el mundo había recuperado el color, el perro ladraba y con su melena café se abalanzo sobre Ursula dándole la bienvenida a un nuevo día, ella salio inmediatamente de la cama, bajo las escaleras y abrazo a toda su familia, bebió lo que quedaba del chocolate de abuela y se alisto para salir...
Ursula se sentó en una banca frente al parque y comenzó a tocar su pequeño ukulele, algunos chicos y chicas que estaban pasando la tarde solos, se acercaron a Ursula y ella comenzó a cantar "Estoy vivo, escucha latidos, hey!"...

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